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Larissa Bates

Larissa Bates .- Five MotherMen Wrestlers with Laser Beams in Landscape after Tobias Verhaecht. Acrílico, gouache y tinta sobre tabla, 20 x 25,4 cms, 2009
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Larissa Bates .- Wrestlers in Garden after Paul Cadmus. Acrílico, gouache, tinta y pan de oro sobre lienzo, 25,4 x 20,3 cms, 2010 Larissa Bates .- Penn State Wrestlers. Acrílico, gouache y tinta sobre tabla, 25,4 x 20 cms, 2009 Larissa Bates .- Wrestlers in Blue Singlets with Tiger in Tree. Acrílico, gouache, tinta y pan de oro sobre lienzo, 20,3 x 15,2 cms, 2010
  Larissa Bates .- Wrestlers in Lucas Vanuden's Alpine Landscape. Técnica mixta sobre tabla, 20,3 x 25,4 cms, 2010 Larissa Bates .- Wrestlers in Landscape After Hans Baldung Grien. Técnica mixta sobre tabla, 20,3 x 25,4 cms, 2010

LARISSA BATES (Burlington –Vermont-, 1981) vive y trabaja en Brooklyn, Nueva York. Licenciada por el Hampshire College expone con regularidad desde 2004 y participa en ferias internacionales con galerías de Europa y América.

Americana de origen costarricense, LARISSA BATES centra su trabajo en la crítica de los roles que impone el género, especialmente el masculino, y en el estudio de las políticas coloniales, con énfasis en las relaciones entre Costa Rica y Estados Unidos.

Un elenco recurrente de personajes componen su imaginario personal que desarrolla en sus obras dramas de carácter psicológico relacionados con la familia, el cariño y las relaciones de poder. La investigación de los roles sexuales es un tema central en su trabajo, con un énfasis particular sobre las construcciones sociales de la masculinidad. El principal protagonista de estas narrativas es el Hombre-Madre, representado como un luchador americano que personifica cualidades maternales además de ser atlético, noble y heroico. El Hombre-Madre es pacífico, lo que no le impide, en ocasiones, entablar combates de lucha libre americana entre sus congéneres.

Influencias de orígenes muy distintos configuran unas pinturas de pequeño formato (sobre lienzo, tabla o papel), de aspecto extraño y de gran atractivo visual, ejecutadas con una técnica impecable, que invitan a la observación cercana y detenida. Una puesta en escena que acontece en idílicos paisajes de carácter simbólico, en los que no es difícil rastrear reminiscencias de iconografías bizantinas y de miniaturas persas o hindúes, en elementos como los enmarcados en dorado, la utilización de colores planos y brillantes, con efecto casi de esmaltador, o la meticulosidad del dibujo, pero con una iconografía ecléctica, disparatada e inquietante, que se entremezclan con influjos contemporáneos, como los provenientes de los Ballets Rusos, Paul Cadmus, Trenton-Doyle Hancock o Amy Cutler.