Diana Larrea .- De entre las muertas

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De entre las muertas es el título de la primera exposición individual de DIANA LARREA en la galería Espacio Mínimo, un proyecto que nace a partir de la acción artística online “Tal día como hoy” que la artista ha venido desarrollando los últimos años en internet. Se trata de un trabajo híbrido de activismo feminista e investigación histórica que consiste en publicar en las redes sociales las biografías y obras de mujeres artistas del pasado olvidadas o desconocidas. Este intenso proceso de estudio y divulgación llevado a cabo durante dos años, le ha permitido conocer el trabajo de más de 480 creadoras plásticas de distintas disciplinas procedentes de diversas culturas, desde la Edad Media hasta el siglo XX. Gracias a esta revisión histórica enfocada en la recuperación y revalorización de la labor artística de las mujeres, he encontrado -como dice la artista- unos nuevos referentes artísticos femeninos a los que me siento vinculada de un modo extraño y permanente. Se trata de un imaginario colectivo reciente que ha estado oculto hasta hace poco y cuyo descubrimiento ha supuesto para mí una revelación. En este proceso he podido comprobar cómo mi necesidad personal coincide con una necesidad colectiva compartida por las artistas actuales. Como si hubiera nacido un nuevo movimiento artístico que yo llamo “Feminismo mágico”, esta nueva corriente del arte está en consonancia con nuestro particular contexto social contemporáneo y refleja una manera intuitiva de sentirnos conectadas las artistas del presente con las del pasado.

Este proyecto, que supone el inicio de la colaboración de la artista con nuestra galería, está planteado como un homenaje a todas las mujeres artistas de la historia. Basándose en un ejercicio de apropiación, Larrea ha seleccionado 100 autorretratos de grandes pintoras de la historia del arte para modificarlos digitalmente y presentarlos ante el espectador como si fueran registros de una fantasmagoría. A modo de falsas cianotipias ha decidido reproducir los autorretratos de estas pintoras en forma de negativo y en copias azuladas. El resultado muestra un archivo de imágenes post-fotográficas descontextualizadas históricamente y reconfiguradas en una nueva estética para traerlas al presente. Los autorretratos ofrecen una reafirmación de la identidad de cada creadora y nos ayudan a identificarnos mejor con su singularidad. La mención al antiguo procedimiento del cianotipo alude a los orígenes mágicos de la fotografía y es una referencia a Anna Atkins (1799-1871), la botánica británica considerada la primera fotógrafa de la historia. Ella está reconocida como la responsable de experimentar por primera vez con el método del cianotipo y también en publicar el primer libro ilustrado con imágenes fotográficas. Las cianotipias plasmadas por Anna Atkins han sido para mí una inspiración directa a la hora de concebir este proyecto, en el que quiero lograr un efecto de radiografías impresas, dice la artista. Los rostros de las 100 pintoras históricas que ha seleccionado aparecen en su propuesta revelados en siluetas oscuras, expuestas sobre el papel como si fueran visiones de una aparición. A su lado, conformando un díptico, el texto bilingüe de la biografía resumida de cada una de las artistas representadas.